La Red por la Transformación Global, el grupo que afirma haber secuestrado a Diego Fernández de Cevallos, dio a conocer un nuevo boletín titulado “POSTDATA Y PROEMIO”, fechado el 24 de enero, en el que afirma que Fernández de Cevallos fue condenado a muerte pero la pena le fue conmutada por los antes conocidos como “Los misteriosos desaparecedores”, a partir de la propia solicitud de Fernández de Cevallos. Más tarde el abogado fue liberado.
Condenado a la pena capital Diego Fernández de Cevallos Ramos solicitó por escrito que ésta le fuese conmutada; encausada dicha solicitud, fue liberado a las 6:13 a.m. del día 20 de diciembre de 2010”
El reconocido abogado, legislador y
ex-candidato a la presidencia de la República en 1994 reconoció este
hecho ante los medios de comunicación.
Sobre Fernandez de Cevallos la Red por la Transformación Global agregó:
“….Fernández de Cevallos hizo un
registro pormenorizado de su encierro y tuvo tiempo para elegir sus
primeras palabras frente a los medios sirviéndose de la retórica que lo
caracteriza. Concedimos no (re)cortarle la barba, de lo demás (montaje
mediático y cinismo sin límites) no nos hacemos cargo”
Estas palabras muestran una clara
molestia por parte de la RTG por el montaje mediático alrededor del
secuestro de ex-legislador y en el que tanto Fernández de Cevallos como
las cadenas televisoras han sido cómplices. Llama la atención que si
bien Fernández de Cevallos pudo haberse cortado su larga y blanca barba
resultado de siete meses de reclusión, no lo hizo como parte de la
construcción, todo indica, de un show mediático alrededor de su
secuestro. Así mismo, la “grandilocuencia”, la estructura de su
discurso, el “arrojo” charro de una película del cine mexicano de los
años cincuenta, su confianza en “Dios”, muestran, (lo intuyen la RTG),
una estrategia de comunicación política bien planeada por Fernández de
Cevallos durante su cautiverio como también durante las horas entre su
liberación y el momento en que se hizo pública. ¿Acaso se arrepentirán
los miembros de la RTG de no haber pasado por las armas a ese “cabrón”,
como ellos mismos los describieron en uno de sus comunicados?
Sobre el secuestro de Eduardo García Valseca, los antes “Misteriosos desaparecedores”, se deslindaron:
“Por otra parte, aclaramos que el secuestro y el maltrato que denuncia el empresario Eduardo García Valseca,
bajo la asesoría del Sr. Antonio Ortega, no fueron realizados por la
RTG y consideramos que dicho acto no pudo haber sido llevado a cabo por
organización revolucionaria alguna”
Terminan definiendo su controversial credo sobre la violencia:
“El ejercicio de la violencia
constructiva es para Nosotros un recurso legítimo, pero necesita de un
proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario.”
Así pues, entre ex-políticos que lucran
con su propia tragedia y secuestradores con más credibilidad que muchos
medios, se debate el país. La tragicomedia mexicana del siglo XXI.
Te presentamos el texto íntegro del comunicado:
Comunicado íntegro:
“La verdad es una y para todos; los Sabios
hablan de ella y la comparten con muchos hombres, y los necios creen
ser los dueños de ella”.
Sentencia Veda
Después del Boletín titulado “EPÍLOGO DE
UNA DESAPARICIÓN” las presentes líneas constituyen nuestra primera
comunicación. Sirva como postdata a la acción realizada y al esfuerzo
por explicarla, así como proemio a la actividad crítica y práctica que
habremos de seguir desarrollando.
Estamos ciertos, empero, que esta
postdata no podrá despejar la densa niebla que, como fenómeno
político-cultural, nos rodea y eclipsa lo evidente. El fenómeno no es
fortuito. El extravío de las certidumbres y de los proyectos de
transformación es signo de una época en la que se pretende arrojarnos al
abismo de la apatía, aceptando como única posible la actual forma de
vida.
La sospecha, el escepticismo, la
incredulidad y la desconfianza son algunos de los componentes de esa
espesa bruma que la opinocracia se ha encargado de esparcir a los cuatro
vientos. Otros componentes son el miedo y la resignación, afanosamente
labrados desde la cúspide del poder, con el fin de inmovilizar o de
encauzar los actos de protesta e inconformidad, que a diario se
producen, en un marco ya controlado y en un sentido político previamente
calculado y por lo tanto inofensivo.
Con particular interés y energía la
plutocracia pretende fomentar el individualismo a ultranza, minar la
confianza en nuestras propias fuerzas, liquidar toda ética de
convicciones, vaciar de sentido y contenido real a la democracia y a
todo proyecto que pueda mover a la acción y transformación
revolucionaria; se trata a fin de cuentas de que nadie crea en nada.
Para ello los oligarcas tratan siempre de engañar y hacen trabajar a
otros en dirección de sus propios fines, apoyados en sus intelectuales
orgánicos y líderes de opinión; ese es su trabajo, que lo cumplan
mientras puedan. Nosotros aprendamos a cumplir el nuestro.
Toda hipótesis parte de cierta lectura
de los acontecimientos y siempre busca su cotejo con la realidad. Es
difícil descartar todas las especulaciones como posibilidades, pues el
que cada una guarde un valor relativo, habla simplemente de una realidad
social que las hace verosímiles. Sin embargo, los hechos se sostienen
más allá de los dichos. Más allá del hecho de que la realidad sea
consignada de manera escrita, ésta persistirá; la situación que vivimos
existe aunque no lo digamos y no porque lo digamos Nosotros (y no Ellos)
es menos cierta.
Obstinarse en escatimar realidad a lo
real nunca permitirá entender cabalmente lo que pasa; negar autenticidad
a lo escrito, e incluso a la acción realizada por nosotros, sólo
ocasionará ser refutado y rebasado por la realidad que a todos
trasciende. Podríamos enumerar una larga serie de devaneos y delirios
que intentan deslegitimar formas de lucha; mejor hagamos por explicar y
comprender causalmente la realidad social para transformarla, como
quienes por debajo de la niebla buscaron el carácter político de la
acción realizada, sin poner en duda que una fuerza de izquierda pudiese
llevar a cabo un acto de esa naturaleza.
Históricamente el imperativo del emporio
comunicativo ha sido el velar y encubrir. Cuando los hechos los rebasan
y son inocultables su tarea es sembrar dudas, dirigir opiniones,
engañar con la verdad, banalizar lo esencial, esencializar lo banal,
encauzar las posibles críticas y desacreditar toda acción u omisión que
afecte la imagen, el discurso o los intereses de los que detentan el
poder económico y político.
Condenado a la pena capital Diego Fernández de Cevallos Ramos
solicitó por escrito que ésta le fuese conmutada; encausada dicha
solicitud, fue liberado a las 6:13 a.m. del día 20 de diciembre de 2010.
Fernández de Cevallos hizo un registro pormenorizado de su encierro y
tuvo tiempo para elegir sus primeras palabras frente a los medios
sirviéndose de la retórica que lo caracteriza. Concedimos no
(re)cortarle la barba, de lo demás (montaje mediático y cinismo sin
límites) no nos hacemos cargo.
Hicimos la asunción explícita de la
actividad realizada, reiteramos que la responsabilidad es nuestra, no
así del uso que de nuestras acciones y palabras se haga con otros fines.
Por otra parte, aclaramos que el secuestro y el maltrato que denuncia
el empresario Eduardo García Valseca, bajo la asesoría
del Sr. Antonio Ortega, no fueron realizados por la RTG y consideramos
que dicho acto no pudo haber sido llevado a cabo por organización
revolucionaria alguna.
Somos nodos de una red que se vale de la
violencia, más no como único ni fundamental recurso, en la construcción
de un proyecto económico, político y social; esta acción no sintetiza
todo lo que somos, lo que hacemos y hacia donde nos dirigimos. En una
sola tarea no se hallará ¡el programa!, ¡el plan! o ¡el fin!; y no se
encontrará jamás “demanda política” alguna a quienes detentan el poder,
pues sería tanto como pedirle peras al olmo o ayuda al enemigo.
Reiteramos que el contexto de violencia
generalizada se debe, por un lado, a la inoperancia político
institucional y por otro a la persistente fragmentación social e
incapacidad para articularnos como comunidad política capaz de construir
un proyecto de transformación. El ejercicio de la violencia
constructiva es para Nosotros un recurso legítimo, pero necesita de un
proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario. Nuestro
proyecto es reconstituir nuestra condición humana que la vileza de los
poderosos nos arrebata; para Nosotros la brújula es la rehumanización
que hasta ahora nos es negada. Consientes estamos de que un mayor nivel
de organización implica un menor grado de violencia y eso vale tanto
para los movimientos sociales como para la vida en comunidad y el Estado
nacional.
Fraternalmente:
RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL
¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDÓN NI OLVIDO!
