El testimonio confidencial de Magda Muñoz, la única testigo clave en el caso de corrupción y tráfico de influencias Bribiesca/IPAB que se ventila en la PGR, revela que Marta Sahagún financió los negocios inmobiliarios de sus hijos, Manuel y Jorge Bribiesca, y de su socio Miguel Khoury. En la acusación también involucra al presidente Vicente Fox y a otros políticos
Marta Sahagún de
Fox no sólo protege los negocios inmobiliarios de sus hijos, Manuel y
Jorge, con el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) -que
supuestamente han causado daños al erario público por mil 175 millones
de pesos, según documentan legisladores-, sino que los financia.
El testimonio confidencial de Magda Muñoz, ex colaboradora de la empresa Construcciones Prácticas, propiedad de Miguel Khouri Siman y de los hermanos Bribiesca Sahagún, afirma que la esposa del presidente aportó recursos económicos para sanear las finanzas y, además, operó como socia.
El testimonio confidencial de Magda Muñoz, ex colaboradora de la empresa Construcciones Prácticas, propiedad de Miguel Khouri Siman y de los hermanos Bribiesca Sahagún, afirma que la esposa del presidente aportó recursos económicos para sanear las finanzas y, además, operó como socia.
Considerada como
la única testigo clave en el proceso judicial que se sigue en la
Procuraduría General de la República (PGR) en contra de los Bribiesca
Sahagún, Magda Muñoz señala que, para amarrar el negocio, se pretendió
utilizar la Sofol (Sociedad Financiera de Objeto Limitado) de Marta
Sahagún, denominada Sin Patria. Propósito que finalmente se frustró.
Ahora, la PGR deberá resolver las denuncias penales presentadas por los diputados de la Comisión Especial que indagó el tráfico de influencias de los hijos de Marta Sahagún.
Ahora, la PGR deberá resolver las denuncias penales presentadas por los diputados de la Comisión Especial que indagó el tráfico de influencias de los hijos de Marta Sahagún.
En la denuncia,
ventilada en la delegación de la PGR en la ciudad de México, se habla de
27 créditos litigiosos de vivienda en 15 ciudades del país, que el IPAB
vendió a la empresa Construcciones Prácticas, con lo que benefició a
Manuel y Jorge Bribiesca y a su socio Miguel Khoury Siman, quienes
finalmente comercializaron las casas.
Se calcula que
por las operaciones, logradas según algunos legisladores a través del
tráfico de influencias, los hermanos Bribiesca habrían causado un daño
patrimonial de por lo menos mil 100 millones de pesos en contra del
IPAB, en el que tendría responsabilidad directa Mario Beauregard,
titular del instituto.
El elemento clave para la investigación y comprobación de la forma de operar de los Bribiesca en sus rentables negocios inmobiliarios, es el testimonio de una ex trabajadora de Construcciones Prácticas, quien a pocas semanas de haber sostenido reuniones privadas con los legisladores de la Comisión Especial, entre ellos Federico Döring, Sofía Castro, Martha Lucía Micher Camarena y Jesús González Schmal, tuvo que salir del país por una serie de amenazas de muerte.
El elemento clave para la investigación y comprobación de la forma de operar de los Bribiesca en sus rentables negocios inmobiliarios, es el testimonio de una ex trabajadora de Construcciones Prácticas, quien a pocas semanas de haber sostenido reuniones privadas con los legisladores de la Comisión Especial, entre ellos Federico Döring, Sofía Castro, Martha Lucía Micher Camarena y Jesús González Schmal, tuvo que salir del país por una serie de amenazas de muerte.
De acuerdo con
el testimonio de Magda Muñoz, además de Beauregard, personajes como Elba
Esther Gordillo y el ex titular del ISSSTE, Benjamín González Roaro,
hoy diputado electo de Nueva Alianza, estarían involucrados en la red de
operadores que facilitaron los negocios de vivienda a los hijos de
Marta Sahagún.
“Ya no confío en nadie. No sé nada de política, sólo he estado escuchando las noticias por lo que me pasó y los documentos que tengo los tomé porque era parte de mi trabajo”, dice la testigo clave.
“Ya no confío en nadie. No sé nada de política, sólo he estado escuchando las noticias por lo que me pasó y los documentos que tengo los tomé porque era parte de mi trabajo”, dice la testigo clave.
Según su
testimonio confidencial, cuya copia obra en poder de Contralínea, en
2004 Magda fue contactada por Francisco Galán, gerente de ventas de
Construcciones Prácticas, quien le ofrecía “un proyecto buenísimo”: la
venta de casas en Acapulco. La relación de Magda con se remonta a 1999,
cuando éste, ingeniero de profesión, la contrató para que “yo le
vendiera un fraccionamiento” en León, Guanajuato.
“Lo que a mí me llamó la atención”, dice Magda, fue que “terminando Acapulco [la venta de casas] ¡seguía otro fraccionamiento en otro lugar y así más o menos en siete fraccionamientos me ofrecían el puesto de gerente de ventas!”.
“Lo que a mí me llamó la atención”, dice Magda, fue que “terminando Acapulco [la venta de casas] ¡seguía otro fraccionamiento en otro lugar y así más o menos en siete fraccionamientos me ofrecían el puesto de gerente de ventas!”.
La testigo
recuerda su primer acercamiento con Miguel Khoury Siman: “Francisco
Galán me lo presentó como director general o dueño de Construcciones
Prácticas, y que era realmente mi jefe directo. Me dijo: ‘Te tienes que
ir rápido’”.
El 17 de marzo de 2004 Magda arribó a Acapulco y se encontró con que los fraccionamientos no estaban en construcción, sino que ya estaban construidos. Galán le explicó que eran casas que “ellos” habían comprado en subastas con Bancrecer o Banorte y que ella únicamente las comercializaría.
El 17 de marzo de 2004 Magda arribó a Acapulco y se encontró con que los fraccionamientos no estaban en construcción, sino que ya estaban construidos. Galán le explicó que eran casas que “ellos” habían comprado en subastas con Bancrecer o Banorte y que ella únicamente las comercializaría.
El trabajo,
cuenta la testigo, era aún más sencillo, pues un número considerable de
los créditos habían sido autorizados por el director del ISSSTE,
Benjamín González Roaro, por medio de Fovissste, es decir, eran créditos
que, ya aprobados, no tenían que autorizarse mediante subasta, como
comúnmente se hace.
“Eso fue lo más atractivo [dice en referencia al ofrecimiento de Khoury]: ‘Mira, te vamos a entregar créditos de DG’, eran 400 viviendas, ‘pero 250 son créditos de DG y tú nada más vas a contactar a los trabajadores’. Sobre la marcha vender el resto con créditos normales de Infonavit o SHF (Sociedad Hipotecaria Federal), o de los que dan las Sofoles (Sociedad Financiera de Objeto Limitado).”
Magda y 15 personas más montaron una oficina en un centro comercial y no en la entrada del fraccionamiento como es usual. Para el 18 de marzo “ya estaba vendiendo vivienda… ellos no querían que pidiéramos absolutamente nada. Las ventas iniciaban a las siete de la mañana y concluían a la medianoche”.
“Eso fue lo más atractivo [dice en referencia al ofrecimiento de Khoury]: ‘Mira, te vamos a entregar créditos de DG’, eran 400 viviendas, ‘pero 250 son créditos de DG y tú nada más vas a contactar a los trabajadores’. Sobre la marcha vender el resto con créditos normales de Infonavit o SHF (Sociedad Hipotecaria Federal), o de los que dan las Sofoles (Sociedad Financiera de Objeto Limitado).”
Magda y 15 personas más montaron una oficina en un centro comercial y no en la entrada del fraccionamiento como es usual. Para el 18 de marzo “ya estaba vendiendo vivienda… ellos no querían que pidiéramos absolutamente nada. Las ventas iniciaban a las siete de la mañana y concluían a la medianoche”.
Explica el por
qué de la demanda de compradores: “El fraccionamiento estaba en un buen
punto y era privado… tenía cosas que las demás constructoras no
ofrecían: un crédito de dirección, o sea, no tenían que llegar a ninguna
subasta. Empecé a promover con maestros, y como muchas constructoras no
les daban créditos, obviamente vendí. A los dos meses tenía una
captación de 50 personas diarias, y trabajando sábados y domingos, en
dos meses hicimos prácticamente lo de todo un año”.
De acuerdo con
el testimonio, la escritura original del fraccionamiento establecía 460
viviendas, pero 80 estaban invadidas por un grupo de maestros, a quienes
Construcciones Prácticas ofreció tramitarles créditos para
regularizarlas.
La testigo cita que durante los siguientes días solicitó a Francisco Galán los documentos de Construcciones Prácticas para tramitar la escrituración de la vivienda ante la Sofol: “Se me hizo extraño que no me los quisiera dar, siempre había pretextos. Así pasaron días hasta que me puse medio enojada y dije: ‘Bueno, ¿quieren que firmemos escrituras? Yo ya tengo a la gente aquí inquieta porque les ofrecí entregar la vivienda y no puedo hacer nada’”.
La testigo cita que durante los siguientes días solicitó a Francisco Galán los documentos de Construcciones Prácticas para tramitar la escrituración de la vivienda ante la Sofol: “Se me hizo extraño que no me los quisiera dar, siempre había pretextos. Así pasaron días hasta que me puse medio enojada y dije: ‘Bueno, ¿quieren que firmemos escrituras? Yo ya tengo a la gente aquí inquieta porque les ofrecí entregar la vivienda y no puedo hacer nada’”.
Francisco Galán
regresó a Acapulco y le entregó algunos documentos a Magda Muñoz con la
advertencia: “Necesito hablar contigo, lo que pasa es que este
fraccionamiento es de Manuel Bribiesca y necesito que tengas mucha
discreción, no queremos que la gente sepa… ¡imagínate!”. Magda
respondió: “A mí no me importa, yo lo que quiero es vender, qué tiene
que ver quién sea el dueño, si todo está en orden.
“Me dijo que
tenía que individualizar con una Sofol que se llama Vértice, pero
resulta que era una Sofol que apenas habían registrado, no tenían su
registro, no estaban en orden y no podían empezar a trabajar como Sofol,
aunque ellos dijeron que tenía mucha lana.
“Investigué y
no, no tenía nada. Me dijeron: ‘¿tú qué sugieres?’. Yo sugiero
Hipotecaria Nacional, que tiene su sede en León. Fueron los peritos de
Hipotecaria al fraccionamiento y checaron todo. Vieron que realmente
estaban al 80 por ciento, que les estaban poniendo vitro-piso y
cambiando el boiler y cosas, porque era un fraccionamiento que había
sido construido hace ocho años y lo tomó el IPAB porque el dueño es un
doctor de Morelia [Adrián Campuzano Rodríguez] y la constructora aún se
llamaba Plaza Industrial. Todo mundo en Acapulco sabía que el
fraccionamiento era del banco [Bancrecer] y no se podía vender. El
fraccionamiento se llamaba Solidaridad, por lo de Carlos Salinas, pero
ellos le cambiaron el nombre por el de Residencial Milenia.
“Empezamos a
escriturar y todo iba normal, pero todo empezó a cambiar porque la Sofol
les decía que por qué no pedían un crédito puente como en todas las
sofoles. Las empecé vendiendo en 250 mil, aumentaron cuando tenían mucha
gente, de 270 a 280, hasta 306 mil pesos”.
De acuerdo con la testigo, en menos de dos meses, para el mes de julio, fueron escrituradas 50 viviendas que representaron una considerable inyección de capital para los dueños del fraccionamiento, y dos días después recibieron un préstamo de 32 millones de pesos a nombre de Grupo Kilate.
“Manuel Bribiesca y Khoury formaron Grupo Kilate para comercializar este fraccionamiento y otros. Iban a vender aproximadamente mil 700 casas en diferentes puntos del país: en Veracruz, 300 viviendas; en Tepic, Nayarit, 450; en Puebla, 250; en Los Cabos, 350; en Monterrey –aparte de casas– un centro comercial.
De acuerdo con la testigo, en menos de dos meses, para el mes de julio, fueron escrituradas 50 viviendas que representaron una considerable inyección de capital para los dueños del fraccionamiento, y dos días después recibieron un préstamo de 32 millones de pesos a nombre de Grupo Kilate.
“Manuel Bribiesca y Khoury formaron Grupo Kilate para comercializar este fraccionamiento y otros. Iban a vender aproximadamente mil 700 casas en diferentes puntos del país: en Veracruz, 300 viviendas; en Tepic, Nayarit, 450; en Puebla, 250; en Los Cabos, 350; en Monterrey –aparte de casas– un centro comercial.
“Al Grupo
Kilate, Hipotecaria Nacional les hizo un préstamo sobre las viviendas
para que pagaran las que estaban hipotecadas, para que yo pudiera
escriturar. En lugar de pagarlas compraron un avión de 2 millones de
dólares al señor Nieto, de Celaya, tío de uno de los socios de Grupo
Kilate: Rubén Ayala Lazcuarain Choarand, un rancho en San Miguel de
Allende y otras casas. Manuel llegaba con su ‘Estado Mayor’ y cuando iba
muy seguido al fraccionamiento, lo hicieron más abiertamente. Llegaba
con Miguel Khoury, todo es como una sociedad entre amigos y familia”.
Más gestiones
Más gestiones
De acuerdo con
la testigo, desde el tercer piso de la Torre Nissan, frente al estadio
de León, Guanajuato, Manuel Bribiesca operaba y vendía los créditos de
Fovissste, los cuales se tramitarían por medio de un sindicato, aunque
no precisa cuál.
Magda habla en referencia a dicha empresa: “Se llama MG, M de Manuel y G del apellido del prestanombres muy conocido de León, porque allí tenía algunos prestanombres que llegaban con los constructores de cualquier parte del país. Esto lo hacen a nivel nacional, llegaban y decían: ‘Fíjate cuántas casas tiene el fraccionamiento ‘x’, y cuántos créditos de Fovissste’.
Magda habla en referencia a dicha empresa: “Se llama MG, M de Manuel y G del apellido del prestanombres muy conocido de León, porque allí tenía algunos prestanombres que llegaban con los constructores de cualquier parte del país. Esto lo hacen a nivel nacional, llegaban y decían: ‘Fíjate cuántas casas tiene el fraccionamiento ‘x’, y cuántos créditos de Fovissste’.
“Es decir,
Manuel vende los créditos a un costo de 25 mil pesos a nivel nacional
con el apoyo directo de Elba Esther Gordillo, porque tiene muy buena
relación con Marta Sahagún. En los créditos del Fovissste, la señora
Gordillo o un yerno de la señora Gordillo, o un sobrino, es a través de
él que se hace [los créditos de Fovissste fueron firmados por Antonio
Goñi] por instrucciones del Benjamín González Roaro”.
De los socios y colaboradores de Manuel Bribiesca, la testigo afirma que “son jóvenes, el más viejo es Rubén Ayala, quien los asesora jurídicamente”.
Frivolidades
De los socios y colaboradores de Manuel Bribiesca, la testigo afirma que “son jóvenes, el más viejo es Rubén Ayala, quien los asesora jurídicamente”.
Frivolidades
Marta Sahagún
La testigo habla
del estilo de vida del hijo mayor de Marta Sahagún: “Las cosas
comenzaron a complicarse a la hora de que ya no tienen dinero y empiezan
a salir periodicazos del avión de Manuel y llegaban al fraccionamiento
histéricos. No tenían dinero porque se lo habían gastado. Les prestaron
32 millones pero hipotecaron las casas. Se iban a Las Vegas y a Brasil.
Manuel lo platicaba delante de mí. En el buen concepto que yo tengo de
Manuel y de Khoury es que ellos son niños popis. Platicaban que se
fueron a Brasil el fin de semana a traerse unas viejas para llevárselas a
Acapulco a pasarse el fin de semana. Siempre llegaban a la casa
presidencial y nunca, o sea, nunca contrataban hotel, siempre llegaban
Manuel y Miguel y, a veces, con varios amigos que la verdad no sé
quiénes eran, y allí pasaban el fin de semana; por eso compraron el
avión más grande, porque en el primero que tenían, según sus
comentarios, cabían sólo seis personas y ellos querían traer más viejas
para pasársela mejor, y allí (en el avión) ya había 12 personas.
“Siempre lo
hablaban frente a mí porque para ellos –es el concepto que yo tengo–
para ellos la mujer no vale nada, estaba yo como mueble. Total que para
octubre Manuel estaba histérico porque, ellos decían, la gente los
presionaba mucho”.
De acuerdo con el testimonio, en la comercialización de vivienda los Bribiesca tenían otros socios. “Los socios eran un señor Dunand [Alberto], uno de los dueños de Liverpool, que varias veces fue al fraccionamiento, pero realmente él no sabía del negocio que le ofrecieron. Él llegaba con su familia y decía: ‘¿Y cómo van las cosas?’. Siempre que llegaban había muchísima gente que compraba todo. Un día, en octubre, quería ver las cuentas y qué se estaba firmando, [parecía] como que no le daban dinero y él veía que vendían y que se estaba firmando [la venta de casas]”.
Cuando surgieron más complicaciones en la individualización de créditos, cuenta Magda, intervino el titular de la notaría número 1 de Acapulco, Alfonso Guillén Quevedo, a quien Khoury y Galán “presionaban” para que los dejara sacar las escrituras porque los créditos estaban autorizados y ellos necesitaban el dinero.
De acuerdo con el testimonio, en la comercialización de vivienda los Bribiesca tenían otros socios. “Los socios eran un señor Dunand [Alberto], uno de los dueños de Liverpool, que varias veces fue al fraccionamiento, pero realmente él no sabía del negocio que le ofrecieron. Él llegaba con su familia y decía: ‘¿Y cómo van las cosas?’. Siempre que llegaban había muchísima gente que compraba todo. Un día, en octubre, quería ver las cuentas y qué se estaba firmando, [parecía] como que no le daban dinero y él veía que vendían y que se estaba firmando [la venta de casas]”.
Cuando surgieron más complicaciones en la individualización de créditos, cuenta Magda, intervino el titular de la notaría número 1 de Acapulco, Alfonso Guillén Quevedo, a quien Khoury y Galán “presionaban” para que los dejara sacar las escrituras porque los créditos estaban autorizados y ellos necesitaban el dinero.
“Se tenía que
pagar la casa para hacer la liberación de la hipoteca, y ya quedar con
la escritura, pero ellos no tenían para pagar la hipoteca. [Al notario]
le daban 50 o 100 mil pesos. Escriturábamos pero de repente se me
empezaron a venir problemas encima porque el trabajador quería su copia
de la escritura, y obviamente el notario no la tenía. Los trabajadores
decían: ‘Si yo firmé hace tres o cuatro meses, por qué no me ha
descontado el Fovissste’”.
La testigo explica que Fovissste no hacía los descuentos al trabajador porque aunque el Fondo de Vivienda había pagado a Construcciones Prácticas, el notario no las registraba en el municipio porque ni Miguel Khoury ni Manuel Bribiesca le pagaron los impuestos de cada vivienda para su registro en el municipio de Acapulco.
La testigo explica que Fovissste no hacía los descuentos al trabajador porque aunque el Fondo de Vivienda había pagado a Construcciones Prácticas, el notario no las registraba en el municipio porque ni Miguel Khoury ni Manuel Bribiesca le pagaron los impuestos de cada vivienda para su registro en el municipio de Acapulco.
Es decir, los
dueños de Construcciones Prácticas, junto con el notario, simulaban
escriturar para que el Fovissste pagara los créditos, y como las casas
no estaban registradas en el municipio, la administración local no
informaba al Fovissste que la casa ya se había registrado en el Registro
Público y el Fovissste no hacía las deducciones al trabajador.
“Se fue haciendo una bola de nieve, hasta que el notario les dijo que ya no los podía ayudar porque él ya era presidente de una comisión, donde lo apoyó Torreblanca [Zeferino]. Le dieron una comisión de algo que tiene que ver con notarios”.
“Se fue haciendo una bola de nieve, hasta que el notario les dijo que ya no los podía ayudar porque él ya era presidente de una comisión, donde lo apoyó Torreblanca [Zeferino]. Le dieron una comisión de algo que tiene que ver con notarios”.
Nexos en Infonavit
Aunque
públicamente el titular del Infonavit, Víctor Manuel Borrás, señaló que
los créditos obtenidos por Construcciones Prácticas fueron transparentes
y apegados a la ley, la testigo asegura que las negociaciones se hacían
con el delegado del Instituto en Guerrero, también para los créditos en
el fraccionamiento Milenia.
“Con el Infonavit vendí muy poco, y es que tampoco daban los créditos porque las casas estaban hipotecadas. El Infonavit necesita tener una liberación de hipoteca para poder firmar escrituras por eso teníamos tan pocas casas con Infonavit, la mayoría eran en Fovissste. Para sacar las de Infonavit, Manuel y Khoury invitaba al delegado a una borrachera para que al día siguiente les autorizara la firma de las escrituras.
“El delegado del Infonavit es muy alegre, le gusta el vicio de las mujeres, entonces ellos [Manuel y Miguel] ya sabían que le tenían que dar para que les autorizara la firma sin haber pagado la hipoteca. Lo llevaban a comer toda la noche. Al día siguiente yo ya podía firmar los papeles sin haber pagado la hipoteca. Fueron muy pocas operaciones con el Infonavit, yo nada más firmé 20 escrituras”.
“Con el Infonavit vendí muy poco, y es que tampoco daban los créditos porque las casas estaban hipotecadas. El Infonavit necesita tener una liberación de hipoteca para poder firmar escrituras por eso teníamos tan pocas casas con Infonavit, la mayoría eran en Fovissste. Para sacar las de Infonavit, Manuel y Khoury invitaba al delegado a una borrachera para que al día siguiente les autorizara la firma de las escrituras.
“El delegado del Infonavit es muy alegre, le gusta el vicio de las mujeres, entonces ellos [Manuel y Miguel] ya sabían que le tenían que dar para que les autorizara la firma sin haber pagado la hipoteca. Lo llevaban a comer toda la noche. Al día siguiente yo ya podía firmar los papeles sin haber pagado la hipoteca. Fueron muy pocas operaciones con el Infonavit, yo nada más firmé 20 escrituras”.
La protección de Marta
Según las
palabras de la testigo, cuando la prensa comenzó a difundir noticias
sobre los negocios de los hermanos Bribiesca, Marta Sahagún censuró a
sus hijos. “Cuando empezaron los periodicazos ya estaban habilitando en
Puebla [la venta de vivienda], estaban muy asustados porque llegaban y
hablaban por radio, la señora Marta les decía: ‘¿Pero qué están
haciendo? Por favor cuídense, ya no vayan a los antros…’
“Ellos iban al Alebrije, cerraban las discotecas para hacer sus cosas, a veces llegaban y por radio, la señora les decía que ya se calmaran, que empezaran a hacer sus cosas con más discreción, que pues así ella les ayudaba de una manera u otra.
“A Miguel le hablaba como si fuera su hijo, con mucho cariño, le decía: ‘¡Vamos Miguelito!, por favor compórtese bien, no es posible que anden haciendo eso, estás viendo cómo se está poniendo todo el rollo’.”
“Ellos iban al Alebrije, cerraban las discotecas para hacer sus cosas, a veces llegaban y por radio, la señora les decía que ya se calmaran, que empezaran a hacer sus cosas con más discreción, que pues así ella les ayudaba de una manera u otra.
“A Miguel le hablaba como si fuera su hijo, con mucho cariño, le decía: ‘¡Vamos Miguelito!, por favor compórtese bien, no es posible que anden haciendo eso, estás viendo cómo se está poniendo todo el rollo’.”
Jorge Bribiesca
La comparecencia
del titular del Infonavit en la Cámara de Diputados frenó, de acuerdo
con el testimonio, los planes de Manuel Bribiesca y Miguel Khoury de
comercializar las viviendas ubicadas en Puebla.
“Yo me iba a vender esas viviendas y decidieron no venderlo a través de créditos del Infonavit y lo vendieron todo a un señor de Puebla, porque ellos estaban cuidando mucho que no pasara algo antes de septiembre, yo no sé en realidad qué es lo que cuidan en septiembre, pero decían que no querían tener problemas antes de esa fecha. Estuvimos firmando escrituras hasta el 23 de diciembre, para el 24, 25 y 26, otra vez firmamos sin que el notario hiciera el registro en el municipio.
“Luego cambiaron de director, quitaron a Galán y pusieron a Luis Ángel Alonso Puente, esposo de una hermana de Khoury. Siempre aparecía en las escrituras como apoderado legal de la empresa Kilate. Él trabajaba en el Banco del Bajío de Celaya, era quien hacía las operaciones de dinero. Lo sacan del banco y lo ponen de director general de ventas.
“A Galán lo quitaron porque, según ellos, las cosas no salían como pensaban, y a mí me empezaron a presionar. No me corrían porque yo sabía muchas cosas de ellos, simplemente como que me ‘fueron’.
“En enero de ese año [2005] ya podíamos individualizar algunos créditos con Vértice, pero empecé a sospechar que la Sofol también era de ellos porque la manejaba Moisés Nahmad, pariente de Miguel Khoury, y ellos también tenían acciones.
“Para marzo Luis Ángel me dijo: ‘Sabes, yo te veo como muy presionada, ya no puedes seguir aquí, mejor que venga otra persona, te pagamos, finalmente lo que falta es escriturar’.
“Despidieron a todos los de la Sofol, y yo ya había estado mucho más tiempo de lo que ellos habían planeado, pero no me podían despedir porque yo sabía muchísimas cosas de ellos, y ellos no sabían nada de su negocio porque son muchachos con mucha inexperiencia en inmobiliaria y créditos”.
“Yo me iba a vender esas viviendas y decidieron no venderlo a través de créditos del Infonavit y lo vendieron todo a un señor de Puebla, porque ellos estaban cuidando mucho que no pasara algo antes de septiembre, yo no sé en realidad qué es lo que cuidan en septiembre, pero decían que no querían tener problemas antes de esa fecha. Estuvimos firmando escrituras hasta el 23 de diciembre, para el 24, 25 y 26, otra vez firmamos sin que el notario hiciera el registro en el municipio.
“Luego cambiaron de director, quitaron a Galán y pusieron a Luis Ángel Alonso Puente, esposo de una hermana de Khoury. Siempre aparecía en las escrituras como apoderado legal de la empresa Kilate. Él trabajaba en el Banco del Bajío de Celaya, era quien hacía las operaciones de dinero. Lo sacan del banco y lo ponen de director general de ventas.
“A Galán lo quitaron porque, según ellos, las cosas no salían como pensaban, y a mí me empezaron a presionar. No me corrían porque yo sabía muchas cosas de ellos, simplemente como que me ‘fueron’.
“En enero de ese año [2005] ya podíamos individualizar algunos créditos con Vértice, pero empecé a sospechar que la Sofol también era de ellos porque la manejaba Moisés Nahmad, pariente de Miguel Khoury, y ellos también tenían acciones.
“Para marzo Luis Ángel me dijo: ‘Sabes, yo te veo como muy presionada, ya no puedes seguir aquí, mejor que venga otra persona, te pagamos, finalmente lo que falta es escriturar’.
“Despidieron a todos los de la Sofol, y yo ya había estado mucho más tiempo de lo que ellos habían planeado, pero no me podían despedir porque yo sabía muchísimas cosas de ellos, y ellos no sabían nada de su negocio porque son muchachos con mucha inexperiencia en inmobiliaria y créditos”.
La otra socia
Más allá de la protección de Marta Sahagún, la testigo en el caso IPAB asegura que la propia esposa del presidente Vicente Fox tenía participación en el negocio, y que durante el tiempo en que se comercializaron las viviendas del fraccionamiento Milenia, estuvo pendiente de los negocios.
“Era todo muy complicado con la falta de liquidez de ellos, como que la mamá ya no les daba dinero porque realmente todo el dinero que ellos tenían para invertir era de la señora Marta. Ella hablaba, yo tengo los IB de la señora Marta, del señor Bribiesca, porque él también está metido en esto”.
Más allá de la protección de Marta Sahagún, la testigo en el caso IPAB asegura que la propia esposa del presidente Vicente Fox tenía participación en el negocio, y que durante el tiempo en que se comercializaron las viviendas del fraccionamiento Milenia, estuvo pendiente de los negocios.
“Era todo muy complicado con la falta de liquidez de ellos, como que la mamá ya no les daba dinero porque realmente todo el dinero que ellos tenían para invertir era de la señora Marta. Ella hablaba, yo tengo los IB de la señora Marta, del señor Bribiesca, porque él también está metido en esto”.
La testigo recrea una de las conversaciones con Manuel Bribiesca Godoy, ex esposo de Marta Sahagún:
–“Hola, ¿cómo estás? Habla el señor Bribiesca.
–Sí, dígame –Le contesté–.
–No, soy el doctor Bribiesca.
–Se me hizo extraño pero le contesté: ¿Y cómo le va?
–Bien –dijo–
–¿Y cómo van las cosas?
“Todos estaban al pendiente del negocio del hijo. Aunque no lo crean el señor Fox también. Yo estaba como en la boca de ellos sin siquiera conocerlos y todos estaban también cuidando el negocio, como que era el negocio familiar y como que querían que saliera pronto. Todos me hablaban con cariño y me preguntaban cómo iba las cosas y les decía que bien.
“Llegaban Manuel y Khoury y decían: ‘Somos unos pendejos o eres muy lista ¿por qué no salen las cosas bien?’. Yo respondía: ‘Porque no tienen dinero, Manuel, paguen’.
“Ellos nada más tenían dinero y se lo gastaban así como si nada. A mí me pagaron un local (comercial) de 500 mil pesos y le entregué a Manuel los billetes en un sobre y se fueron a un antro en Acapulco. Ellos nada más tenían dinero y vámonos a la pachanga; no se ponían a pensar que tenían que pagar las cosas. Entonces fue un negocio como de niños”.
Según el testimonio, una parte de los ingresos que habrían recibido Manuel Bribiesca y Miguel Khoury –como parte de la comercialización de las viviendas en Acapulco– era depositado en una cuenta de HSBC, a nombre de Giovanni Gregini Bfacchie Poulfen, a quien la testigo señala como uno de los prestanombres que usaron Khoury y Bribiesca. Luego se abrirían cuentas a nombre de Construcciones Prácticas y del Grupo Inmobiliario Kilate.
–“Hola, ¿cómo estás? Habla el señor Bribiesca.
–Sí, dígame –Le contesté–.
–No, soy el doctor Bribiesca.
–Se me hizo extraño pero le contesté: ¿Y cómo le va?
–Bien –dijo–
–¿Y cómo van las cosas?
“Todos estaban al pendiente del negocio del hijo. Aunque no lo crean el señor Fox también. Yo estaba como en la boca de ellos sin siquiera conocerlos y todos estaban también cuidando el negocio, como que era el negocio familiar y como que querían que saliera pronto. Todos me hablaban con cariño y me preguntaban cómo iba las cosas y les decía que bien.
“Llegaban Manuel y Khoury y decían: ‘Somos unos pendejos o eres muy lista ¿por qué no salen las cosas bien?’. Yo respondía: ‘Porque no tienen dinero, Manuel, paguen’.
“Ellos nada más tenían dinero y se lo gastaban así como si nada. A mí me pagaron un local (comercial) de 500 mil pesos y le entregué a Manuel los billetes en un sobre y se fueron a un antro en Acapulco. Ellos nada más tenían dinero y vámonos a la pachanga; no se ponían a pensar que tenían que pagar las cosas. Entonces fue un negocio como de niños”.
Según el testimonio, una parte de los ingresos que habrían recibido Manuel Bribiesca y Miguel Khoury –como parte de la comercialización de las viviendas en Acapulco– era depositado en una cuenta de HSBC, a nombre de Giovanni Gregini Bfacchie Poulfen, a quien la testigo señala como uno de los prestanombres que usaron Khoury y Bribiesca. Luego se abrirían cuentas a nombre de Construcciones Prácticas y del Grupo Inmobiliario Kilate.
Fraude a los derechohabientes
De acuerdo con la testigo, aunque los trabajadores favorecidos con créditos de Fovissste pudieron ocupar sus viviendas y firmaron la escritura, creyeron que sus trámites estaban en orden, pero jurídicamente no todos eran propietarios, porque el notario no hizo las gestiones correspondientes ante el Registro Público.
“Les entregamos las casas para que no hubiera problemas, firmaron la escritura y se hizo una entrega de vivienda. Todas las personas tenían su crédito autorizado sin firmar escrituras, eso lo autorizó Miguel Khoury porque ya la gente estaba en motín: llegaban a mi oficina como cien gentes y decían: ‘Qué vamos a hacer’. Jurídicamente no son dueños de las casas.”
De acuerdo con la testigo, aunque los trabajadores favorecidos con créditos de Fovissste pudieron ocupar sus viviendas y firmaron la escritura, creyeron que sus trámites estaban en orden, pero jurídicamente no todos eran propietarios, porque el notario no hizo las gestiones correspondientes ante el Registro Público.
“Les entregamos las casas para que no hubiera problemas, firmaron la escritura y se hizo una entrega de vivienda. Todas las personas tenían su crédito autorizado sin firmar escrituras, eso lo autorizó Miguel Khoury porque ya la gente estaba en motín: llegaban a mi oficina como cien gentes y decían: ‘Qué vamos a hacer’. Jurídicamente no son dueños de las casas.”
Simulaciones en el IPAB
En su testimonio, Magda Muñoz sostiene que la compra de todos los fraccionamientos que estaban en poder del IPAB se hizo como negocio privado entre los socios de Construcciones Prácticas y Adrián Campuzano, veterinario de Morelia, a quien Miguel Khoury y Manuel Bribiesca pagaron las viviendas antes de que éstas salieran a subasta pública y que, según el titular del IPAB, Mario Beauregard, habrían ganado Construcciones Prácticas. Incluso, la comercializadora que la empresa instaló en Acapulco sirvió también a Campuzano para la venta de los locales comerciales que no estaban incluidos en el paquete.
“Como los locales del fraccionamiento no entraban en la operación, el doctor [Campuzano] tenía que firmar directamente en la escritura para que yo pudiera vender. Cada vez que iban a vender un local, iba Miguel Khoury en su avión con el doctor Campuzano, iban con el protocolo hasta Morelia, porque en Acapulco todavía se usan protocolos [libros de notarios], recogían la firma del doctor Campuzano y regresaban con el protocolo hasta Acapulco.
En su testimonio, Magda Muñoz sostiene que la compra de todos los fraccionamientos que estaban en poder del IPAB se hizo como negocio privado entre los socios de Construcciones Prácticas y Adrián Campuzano, veterinario de Morelia, a quien Miguel Khoury y Manuel Bribiesca pagaron las viviendas antes de que éstas salieran a subasta pública y que, según el titular del IPAB, Mario Beauregard, habrían ganado Construcciones Prácticas. Incluso, la comercializadora que la empresa instaló en Acapulco sirvió también a Campuzano para la venta de los locales comerciales que no estaban incluidos en el paquete.
“Como los locales del fraccionamiento no entraban en la operación, el doctor [Campuzano] tenía que firmar directamente en la escritura para que yo pudiera vender. Cada vez que iban a vender un local, iba Miguel Khoury en su avión con el doctor Campuzano, iban con el protocolo hasta Morelia, porque en Acapulco todavía se usan protocolos [libros de notarios], recogían la firma del doctor Campuzano y regresaban con el protocolo hasta Acapulco.
La escrituración
de las viviendas es señalada por Magda como uno de los principales
obstáculos que enfrentaron Miguel Khoury y Manuel Bribiesca para
concluir “el negocio de toda la familia de Marta Sahagún”. Y es que,
refiere en el testimonio, “no querían que mucha gente se enterara quién
era el dueño”.
“Estaban como histéricos. Manuel hizo un berrinche un día, ya nadie quería escriturar. Fue en noviembre del año pasado [2004]. Manuel estaba con unas cinco personas de la Sofol, iban de Celaya, me habla y me dice que por qué no firmamos [las escrituras], estaban allí cinco personas de la Sofol, le dije: ‘Cómo vamos a firmar si no tenemos liberadas las escrituras’. Como lo puse en ridículo aventó los papeles y dijo: ‘Ya no quiero saber nada de esta pinche Sofol’. Agarraron los expedientes y la relación se tronó porque ellos habían tenido el crédito puente y, para poder firmar las escrituras, la Sofol tiene que dar la orden.
“Estaban como histéricos. Manuel hizo un berrinche un día, ya nadie quería escriturar. Fue en noviembre del año pasado [2004]. Manuel estaba con unas cinco personas de la Sofol, iban de Celaya, me habla y me dice que por qué no firmamos [las escrituras], estaban allí cinco personas de la Sofol, le dije: ‘Cómo vamos a firmar si no tenemos liberadas las escrituras’. Como lo puse en ridículo aventó los papeles y dijo: ‘Ya no quiero saber nada de esta pinche Sofol’. Agarraron los expedientes y la relación se tronó porque ellos habían tenido el crédito puente y, para poder firmar las escrituras, la Sofol tiene que dar la orden.
“En enero me
habló Khoury y me dijo: ‘Vamos a firmar con una Sofol nueva que se llama
Sin Patria’. Es una Sofol de la señora Marta Sahagún, está en
Guadalajara. Ellos querían hacer todo el rollo a través de esa Sofol.
Total que finalmente decidieron no trabajar con Sin Patria porque para
ellos era un riesgo. Las cosas estaban muy tensas”.